
11 enero 2008
EL DÍA QUE ROBERTO ARLT FUE PERIODISTA DEPORTIVO

02 diciembre 2007
EL SUR TAMBIÉN EXISTE
Noventa y dos años hubo que esperar para encontrar la gloria deportiva. Más que para encontrarla, para CONSTRUIRLA Y CONCRETARLA. Y el éxito no es solamente el título. Lanús viene respetando los parámetros de lo que significa una institución como entidad social. Y qué difícil es mantenerlo en el apogeo de la bendita globalización!! Pero claro, ganar un campeonato es la gloria infinita e inalterable en el tiempo. Y en Lanús significa la cereza en el postre. con la punta desde hace varios campeonatos atrás. De hecho, el Lanús de Cabrero había quedado segundo de Boca en el Clausura 2006. De a poco se fue perdiendo el miedo a los grandes y obtuvo el título este domingo en la mismísima Bombonera con un promedio de edad de 24 años. ¿Quién dijo que con los pibes no se ganan campeonatos? Y otra cosa sorprendente es que el equipo mostró madurez, cuando se presagiaba desde siempre que "estos clubes chicos que juegan lindo, se caen cuando tienen que ganar los partidos importantes". Nada de eso. En las últimas fechas estos pibes que juegan muy bien al fútbol demostraron que no les temblaron las piernas ni se les nublaron las mentes.
Lo cierto es que este Lanús histórico demostró que el sur también existe. Y no es poco.
19 noviembre 2007
LA FIESTA QUE NO FUE DE TODOS , Por Gonzalo Layampa

El espíritu de este blog y de este espacio es el del debate constante, el de la apertura de ideas, el del intercambio de opiniones. Porque es un lugar democrático en donde no se construye una única verdad, sino muchas, aunque alberguen dudas. De eso se trata. De edificar nuestras formas. De ver, de pensar, de sentir. Siempre con sentido crítico y nunca abandonando la pasión, que no es locura, que busca hacer alianzas con la razón.
LA FIESTA QUE NO FUE DE TODOS.
Una conquista histórica en medio de una brutal dictadura que manipuló el fútbol a su antojo.
Fue la noche más gloriosa del fútbol argentino. Las tribunas estallaron al grito de las más de setenta mil personas que se encontraban en el estadio cuando Mario Kempes anotó el gol que, prácticamente, le otorgaba el triunfo a la selección nacional. El matador la tocó y emprendió su carrera a la gloria con los brazos extendidos, enloquecido por el regocijo. Luego llegaría el último y definitivo (obra de Bertoni), pero las bases ya estaban sentadas para que la Argentina levantara el trofeo más preciado de todos por primera vez en su historia. Los dirigidos por César Luis Menotti dejaban atrás a la siempre temida Holanda. Y así, el pueblo festejó al ritmo del 'dale campeón, dale campeón'. Una merecida alegría inundó las almas de una sociedad que, por aquellos tiempos, vivía presa de la miseria, el terror y la opresión.
En el Mundial 78 el deporte fue sólo una excusa para las pretensiones del gobierno de turno; la exaltación, en un país muy ligado al fútbol, y el éxito de la selección compartieron la escena con una dictadura desfachatada. 'Duele saber que fuimos un elemento de distracción para el pueblo mientras se cometían semejantes atrocidades', se lamentó Osvaldo Ardiles años más tarde. La cosecha deportiva no podrá ser minimizada, pero está claro que fue utilizada por el Estado para paliar el impacto del proceso militar.
La organización del torneo fue designada durante la presidencia del general Lanusse, y en septiembre de 1973 el gobierno peronista nombró la primera comisión organizadora. Una vez producido el golpe que derrocó al frágil régimen de María Estela Martínez, la Junta Militar se mostró decidida a llevar adelante el certamen, y para eso creó el Ente Autárquico Mundial 78, cuya presidencia estaba a cargo del general Actis, posteriormente sucedido por Antonio Merlo. Las cifras que se manejaron superaron los 700 millones de dólares – lo que aumentó considerablemente la deuda externa –, los cuales se invirtieron en la remodelación de los estadios de Vélez Sársfield, River Plate y Rosario Central, la construcción de tres nuevas canchas, el mejoramiento de aeropuertos, sistemas de comunicaciones e infraestructura hotelera. Además, ATC (anteriormente llamado Canal 7 Argentina) fue remodelado para poder transmitir, por primera vez, el torneo a color.
No era una maniobra muy compleja de idear. Ya había sido puesta en escena por la Alemania Nazi de Adolf Hitler durante los Juegos Olímpicos de Berlín, en 1936. La propaganda y el embuste eran las principales cartas del gobierno golpista para afianzar su proyecto hegemónico y asesino. Sin embargo, los aberrantes actos de violaciones a los derechos humanos ya habían trascendido y eran centro de numerosas críticas contra el régimen, especialmente de países europeos. Incluso se propuso un 'boicot a la Copa del Mundo entre campos de concentración'. Pero nada de esto prosperó, y en el mes de marzo la Junta recibió a una comisión de la FIFA encabezada por el alemán Hermann Neuberg (un ex SS en los tiempos del Tercer Reich), la cual llegaba con el objeto de inspeccionar las obras mundialistas: 'El cambio de Gobierno no tiene nada que ver con el Mundial. Somos gente de fútbol y no políticos', afirmó Neuberg. Más elocuente aún fue el mandamás de la FIFA, Joao Havelange: 'La Argentina está ahora más apta que nunca para organizar el mundial'.
Así, el proyecto estratégico de la Junta se veía cumplido cuando Francia e Italia daban el puntapie inicial en Mar del Plata, y con él, el primer símbolo de aprobación masiva a la dictadura. Durante casi un mes, la Argentina fue el centro de las miradas, y los problemas que sacudían al país habían pasado a un segundo plano. El periodismo, un poco por la censura y otro poco por conveniencia, sólo hablaba de goles, tácticas y estrategias. 'Los argentinos somos derechos y humanos', decían. Las revistas de Editorial Atlántida encabezaban las campañas pro gubernamentales, y mientras el periodista Julián Delgado desaparecía, Bernardo Neustadt adulaba a Videla. Jugadores y técnicos parecían desconocer del asunto. 'A distancia está claro que fuimos utilizados como propaganda por parte de los militares. Pero también hay que aclarar que nosotros, los jugadores y el cuerpo técnico que integramos aquella selección, fuimos víctimas de esa manipulación de nuestro trabajo, o de los frutos del mismo. Hoy duele ver eso, pero también puede decirse que quizá servimos como bálsamo para mucha gente oprimida que pudo volver a salir a la calle envuelta en banderas argentinas. Sabíamos que lo nuestro no tenía nada que ver con lo que estaban haciendo los militares, algo que prácticamente desconocíamos. Pero de alguna manera, a los que medianamente teníamos cierta conciencia de quiénes se trataba, nos hacía sentir mal', afirmó Ardiles, uno de los pocos jugadores de aquel equipo que siempre se mostró enfrentado con la dictadura. No así su técnico, César Luís Menotti, quien constantemente es criticado por el rol desempeñado y que llegó a valerle el título de un libro ('El director técnico del proceso').
Dos semanas antes de la gran final, la revista El Gráfico – perteneciente al grupo Atlántida – publicó una supuesta carta que Ruud Krol, capitán de la selección de Holanda, le envió a su hija: 'Mamá me contó que los otros días lloraste mucho porque algunos amiguitos te dijeron cosas muy feas que pasaban en la Argentina. Pero no es así. Es una mentira infantil… Esta no es la Copa del Mundo, sino la Copa de la Paz… Papá está bien. Tiene un batallón de soldaditos que lo cuidan y que de sus fusiles disparan flores. Diles a tus amiguitos la verdad, Argentina es tierra de amor...'. Instantáneamente, Krol recibió un centenar de críticas en su contra por parte de los organismos que luchaban contra la dictadura; sin embargo, éste siempre sostuvo no haber tenido relación alguna con el escrito, y que fue una obra 'indigna, artera y cobarde'.
El Mundial ya se disputaba, y mientras tanto un grupo de mujeres conocidas internacionalmente como 'Las Locas de Plaza de Mayo' realizaban su habitual marcha frente a la Casa Rosada, acompañadas, en una ocasión, por Ronnie Hellstrom, arquero de la selección sueca. 'Decidí hacerlo porque era una obligación que tenía con mi conciencia', dice hoy en día Hellstrom. Las Madres tuvieron el apoyo de muchos periodistas europeos que vinieron a cubrir el torneo y, sobre todo, de una agrupación holandesa de solidaridad (SAM), la cual donó un hogar en el que en la actualidad viven las madres sin familia. Además, otro holandés, Johan Cruyff (considerado por muchos como uno de los mejores jugadores de la historia), se unía a la causa y desertaba del Mundial debido a la violación masiva de derechos humanos que se cometía en nuestro país. Un día después de la final, en el Hospital Militar, nacía Guido, quien hoy es uno de los 117 niños desaparecidos durante el gobierno golpista. Su abuela, Estela Barnes de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, lo busca desde aquel entonces.Sin duda, los militares vieron en el fútbol un gigantesco instrumento de manipulación para controlar a una sociedad diezmada, sumida en el dolor y el miedo. Vistieron al fútbol con la camiseta de la muerte. Y mientras Passarella alzaba la copa al cielo, a pocos metros de distancia funcionaba el más grande de todos los centros de detención y matanza del país: la Escuela de Mecánica de la Armada, donde los gritos no eran de aliento al reciente campeón, sino del dolor provocado por las inhumanas atrocidades que allí se cometían.
GANAR, GOLEAR, CONFORMAR

15 noviembre 2007
EN TIEMPOS DE INTERNET, PRESO DE UNA CARTA
Ese 25 de mayo del corriente año, Daniel Passarella desafió a internet desde un punto de vista tecnológico, al hacer y leer una carta pública en una exposición mediática, mal llamada conferencia de prensa, ya que no hubo preguntas para hacerle.10 noviembre 2007
QUE NO DEJE DE ENTRAR

09 noviembre 2007
DICEN DEL POLACO

No hace falta que sea un aniversario. No lo es. Porque él siempre está en el recuerdo constante. Como el símbolo de un hombre sentimental, desde el tango o el club, en este caso Platense, "el Calamar" de Saavedra. Una de las tribunas lleva su nombre y en cada rincón del barrio existe una alusión a su figura. Es que "El Polaco", así con mayúsculas, está adentro porque él demostró cómo se puede llegar a sentir una pasión tan nuestra como el tango o el fútbol.
Por eso, desde este blog le rendimos homenaje con un poema elaborado para pensarlo cerca de nosotros. Dicen del Polaco es mantener y descubrir a la vez ese misterio que todo artista posee. Y Goyeneche es parte del sentir. El Polaco siempre está.
DICEN DEL POLACO
Dicen del Polaco
de blanca compañía
saludaba a Pichuco
al que no veía,
le miró los hombros
pero era la caspa
y no cocaína.
Dicen del Polaco
de la Hesperidina
que tomaba botellas
que bien escondía,
si llegaba la jermu
no estaba en su día
o era agua fresquita
para la aspirina.
Dicen del Polaco
de voz con arena
que no era por los cantos
sino por platea
en cancha de Tense
en barrio Saavedra.
Dicen del Polaco
del Tango sensible,
que había tristezas
de todas posibles
y se veía en la cara
su alma querible.
Dicen del Polaco
un cantor nochero
volvía entonado
y a la vez entero
llegaba a su casa
y Platense primero.
Dicen del Polaco
enjundioso artista
no buscaba fama
y hallaba la pista
valoró bien las letras
con humildes aristas.
Dicen del Polaco
que nunca calló
cantaba un pebete
antes que su honor
el joven la rompía
ya sin pudor.
"Pibe, tirate a menos
que después canto yo",
fue el aliento sincero
del eterno cantor.
Polaco querido
el recuerdo es hoy
y en la memoria de todos
el recitador
sensible y pasional
como lo eras vos
y quién puede negar
que desde el cielo
mirando al marrón
con garganta de arena
grites un gran gol.
06 noviembre 2007
CABRERO, UN TÉCNICO SIMPLE Y NO UN SIMPLE TÉCNICO
"Nosotros entrenamos una vez al día y todos los trabajos físicos se realizan con pelota. Las prácticas de fútbol tienen una hora de intensa actividad, más o menos, ya que es preferible entrenar bien fuerte durante un lapso razonable y no llevar a cabo un trabajo con intervalos".31 octubre 2007
LANÚS Y TIGRE, ¿MÉRITOS PROPIOS O EMERGENTES DE LA CRISIS?

15 octubre 2007
DOS POEMAS DE ROMÁN PARA UN CANTO A LA VICTORIA

11 octubre 2007
EL PARTIDO PERDIDO

08 octubre 2007
BUONANOTICIA
No vamos a enmarcarnos en la utopía de que estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo crack en el fútbol argentino. Y menos de que es la prueba irrefutable de que Argentina demuestra seguir siendo una cantera inagotable, pues nuestro país no es el mismo que engendraba cantidades inmensas de genios artísticos del balón en otros tiempos. Hoy nacen y existen otro tipo de jugadores, menos técnicos y más dependientes de las exigencias, justamente, de los directores técnicos y de todo aquello que el mercantilismo del fútbol del siglo XXI ordena. Y a la que Diego Buonanotte, nueva y grata aparición de River Plate, seguramente no podrá escapar.25 septiembre 2007
65 AÑOS Y POPULAR

Ringo, al margen de adhesiones y rechazos, era un hombre de pertenencia. De pertenencia a su familia (cómo no recordar su confeso amor a su madre doña Dominga, la hacedora de los famosos ravioles de los domingos), a su país (alguna vez exhibió una remera con la inscripción “las Malvinas son argentinas”), a su feroz antiperonismo (hubo más de una pelea con alguno de sus hermanos que apoyaba al general) y a su querido Huracán, el equipo de sus amores, al que había llegado a sus instalaciones para entrenar en los primeros pasos de su carrera boxística porque lo habían expulsado del club rival azulgrana. Es que Bonavena se había tirado con ropa a la pileta de San Lorenzo y no le perdonaron eso ni otras andanzas en el club.
Ringo solía ver al equipo de sus amores en la tribuna popular del Tomás Ducó, pero luego, a medida que su mano izquierda avanzaba en los rings debió alejarse de la cancha.
Eso no impidió que Ringo asistiera al estadio de Huracán para ver coronarse campeón a ese famoso equipo de 1973 que dirigía el flaco Menotti. Carlos Babington, uno de los conductores de aquel conjunto contó más de una vez que Ringo solía ir a los entrenamientos y se ponía jugar con los jugadores, obviamente que ocasionaba carcajadas en todos, en especial por su juego poco hábil a causa de sus pies planos.
La tribuna popular quemera lleva su nombre como recuerdo indeleble. Y hoy 25 de septiembre, cumpliría 65 años. Ringo, aunque no viva, está en la popular de su querido club y en la memoria de todos los argentinos. Lo que no muchos han logrado.
02 septiembre 2007
LA IDA DE UN JUGADOR DE FÚTBOL FELIZ
Me despertó los sentimientos inconscientes-puente-concientes e hipocondríacos. Masoquistas. Dolorosos. Es que la condición de futbolista, el tiempo de las tecnologías increíbles, de las noticias supersónicas como el "llame ya" o el combo más completito de un fast food, me llevaron a eso.VALOR HISTÓRICO

28 julio 2007
ESA SANA Y JUVENIL COSTUMBRE
ES CIERTO, ESTOS PIBES YA DE MUY PIBES EMPIEZAN A ROZARSE CON LOS PERSONAJES DE LOS PÓSTERS DE SUS HABITACIONES, PERO EN CANCHAS DE PRIMERA. AHÍ SE REVALIDA LA FAMOSA FRASE "NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA". 24 julio 2007
" SEGUÍ CAGÁNDOTE DE RISA, NEGRO"

24 junio 2007
" ESTÁN LOS ACTORES, FALTA EL RODAJE"

CHÁVEZ , Y LOS BILLETES APUESTAN AL FÚTBOL

EL GOBIERNO DE HUGO CHÁVEZ TIENE MÁS DE MIL MILLONES DE RAZONES VERDES PARA QUE LA COPA AMÉRICA SEA UN PUNTO DE ARRANQUE DEL FÚTBOL EN EL PAÍS CARIBEÑO.
El fútbol, increíblemente, no es el deporte más popular de este país. El béisbol le saca varias cabezas de ventaja.Pero Chávez, su presidente desde 1998, y el "oro negro" englosando las reservas del estado, quieren que ese deporte tenga un buen competidor. Más de 1.000 milllones de dólares fue la inversión ejecutada por el gobierno del excéntrico predidente. Es todo un récord para el torneo: Uruguay invirtió 24 millones de dólares en 1995; Bolivia,10 millones en 1997; Colombia, 20 millones en 2001 y Perú, 13 en el 2004.Tres estadios nuevos fueron hechos y otros seis remodelados.La Federación de Fútbol de ese país, elevó a 18 el número de participantes en al campeonato principal, cuando antes era de 10.Si bien Venezuela participa dede 1967 de este certamen y ganó sólo un partido ( 3-0 a Bolivia hace 40 años), todo apunta a que este deporte rey en el mundo se infiltre en el corazón de estos hermanos latinoamericanos.Lo que sería un GOLAZO DE CHÁVEZ y de toda América del sur.Julián Lichene
BOCA, LA BANDERA DE AMÉRICA

"BOCA, LA BANDERA DE AMÉRICA"
Tenía que ser un 20 de junio el momento en que un equipo argentino hiciera flamear su bandera por América y -¿porqué no?- por el mundo. Boca logró una vez más la copa más ansiada del continente. Y el festejo no es por la obtención casi azarosa, ni por la ayuda de algún agente externo. No, Boca demostró su condición de "patrón" del continente y paseó su fútbol por Brasil. En esto mucho tiene que ver Carlos Bianchi, aquel hombre que supo transmitir una manera de encarar estas circunstancias, por más que este Boca de Russo haya desplegado un fútbol más vistoso que aquel que pregonaba el virrey. Y los rivales se miran cuando saben que Boca está enfrente y que juega bien, y que tiene a Riquelme, casi el último exponente del 10 tradicional, y tiene experiencia y títulos. Boca parece un oasis dentro de la realidad deportiva de nuestro fútbol. Por el fútbol que practica, fundamentalmente. Es casi el único, salvo el sorprendente San Lorenzo de Ramón díaz y el Estudiantes de Simeone, equipos, todos ellos, con acentuada vocación ofensiva. Pero también hay que remarcar la debacle del resto del fútbol sudamericano, ayer Gremio parecía un equipo lejos de ser brasileño, los uruguayos ya no llegan como antes a instancias finales y por momentos hay alguna sorpresa colombiana o paraguaya. Es meritorio lo de Boca, por respetar una manera de jugar, pero es preocupante la de los demás equipos del continente, especialmente los históricos de este certamen. Así, Boca es la bandera flameando que hay que emular
28 mayo 2007
Reportaje a Omar Larrosa

· Omar Larrosa recuerda su paso en la selección nacional como hombre campeón del mundo que fue y que es. A Menotti como técnico, el partido con Perú, la famosa anécdota de la pelota de la final y tira un dato estadístico sobre una de sus actuaciones en ese mundial que es una perlita numérica. A disfrutarlo.
Por un momento me imaginé ahí, en la cancha o en el verde césped disputando la pelota ante cada holandés. O siendo un simple espectador desde algún recóndito lugar-escondite del estadio de River. Y esa descripción me eriza la piel. Estoy ahí volviendo el tiempo atrás, un tiempo que nunca me perteneció ni supo de mi existencia.
“El estadio quedó mudo”, me dice Larrosa cuando cuenta el tiro en el palo de Rensenbrink. En esa Argentina oscura, por un momento pareció que esa distinción triste y nefasta, aterrizaba en el mismo espectro futbolístico. Fue un momento de detención y una pseudo-paralización, aún con el resultado puesto casi 29 años después. Pero esta historia tuvo un final de gloria en una cancha de fútbol, en un partido de fútbol, ese fenómeno popular que sigue provocando grandes sensaciones colectivas, justificadas o no.
Y ahí estuvo Omar Larrosa. Y hoy está aquí para hacer ejercicio con la memoria. Un campeón del mundo. Algo que no se consigue ni con rating, ni con dinero, ni con otros valores superficiales. Sólo con esfuerzo, sacrificio y amor a lo que se hace. Él lo dirá a su manera.
ENTREVISTADOR: Omar, ¿qué diferencias hubo entre el Menotti que usted conoció en el `73 en Huracán y el Menotti que usted tuvo como técnico en el ´78 o ya en la serie que había comenzado en el `77 en cancha de Boca?
OMAR LARROSA: Diferencias hubo a favor de que agregó un montón de temas a su trabajo, tanto al trabajo con la pelota como al de la técnica, si bien él tuvo siempre la misma prédica y la filosofía no cambiaba, era la misma la del `73 que la del `78: el buen trato de la pelota, el manejar el ritmo del juego a través de la tenencia de la pelota. Eso quedó igual. Pero incorporó muchas cosas de táctica, incorporó eso de a veces hacer el achique cuando las circunstancias lo daba, incorporó eso de presionar más, cosa que nosotros en el ´73 por ejemplo, era un equipo que se tiraba hacia atrás y juntaba las líneas de volantes con las líneas del fondo y le quitaba espacio al rival pero tirándose para atrás, dejándolo venir y después salíamos con la pelota y teníamos muchas variantes.
En cambio en el `78 fue de presionar más, de apretar más en el medio.
ENT: ¿Usted notó la diferencia en cuanto a dinámica, hubo otro tipo de preparación física?
OL: LA PREPARACIÓN FÍSICA ACÁ EN EL PAÍS FUE ANTES Y DESPUÉS DEL ´78. El ritmo que teníamos nosotros en los entrenamientos, en las prácticas de fútbol entre nosotros, titulares y suplentes, era superior varias veces a lo que se veía los domingos en la cancha. Eso fue debido al trabajo que hizo el profesor Pizzarotti, una preparación tremenda que la sentimos mucho pero que nos dio después resultado, fue un esfuerzo muy grande porque no estábamos acostumbrados. Hoy por hoy, los jugadores están acostumbrados ya a entrenarse de esa manera. Ese equipo, físicamente, era como de los de hoy, para jugar el mundial. Igualamos a los europeos. Antes de eso, hasta el Mundial `74, los europeos marcaban una diferencia física grande contra los argentinos. Y a partir del `78 se igualó todo.
ENT: ¿Y cuándo usted jugaba en el fútbol local, notaba también la diferencia?
OL: Sí, seguro que se notaba. Se entrenaba de una manera distinta. Pero nosotros, la preparación final fue en los últimos cuatro meses previos al mundial. Fue fuertísimo.
Y ese año, nosotros no jugábamos en los equipos. El arranque del año fue el 15 de Febrero, nos presentamos en la Villa Marista, ahí no jugábamos más en los equipos hasta después del mundial. Había dos o tres muchachos nada más, Alonso porque todavía no estaba convocado y jugaba en River, Maradona que venía a entrenar y volvía a Argentinos Juniors y nadie más, los demás estábamos todos ahí.
ENT: Omar, y a nivel ubicación suya en la cancha ¿tuvo diferencias también desde ese Huracán a esa selección del ’78? Porque la otra vez revisando un Gráfico del mundial observé que en el partido ante Perú, en el que tuvo una gran actuación, usted jugó de 8 en lugar de Ardiles, sobre el sector derecho…
OL: Porque Ardiles se había lesionado. Yo fui de 8 a la selección. En Huracán jugaba de 11, pero un once que tenía libertad para tirarme atrás, para crear, porque de ocho jugaba Brindisi, de 10 jugaba Babington…
El Huracán ese fue un equipo muy moderno, fue un equipo como los de hoy, porque cuando nos defendíamos, si bien nos tirábamos para atrás, formábamos dos líneas de cuatro, éramos 4-4-2, porque estaba Brindisi, Russo, Babington y yo que me tiraba para el costado delante de Carrascosa. Y de ahí salíamos después. Y yo a veces me tiraba al medio por delante de los volantes y era el enganche, era el que provocaba el 2-1 con Babington, con Brindisi, me cruzaba hasta al otro lado de la cancha.
En Enero del ´77 paso a Independiente y empiezo a jugar de 8, la misma que en Huracán ocupaba Brindisi.
ENT: ¿Y cuál era la que le quedaba más cómoda a usted?
OL: Yo no tenía problemas, me podía adaptar por cualquiera de los dos costados.
El titular era Ardiles, se lesiona con Brasil y me tocar jugar a mí con Perú. Por suerte, jaja.
ENT: O sea, con esto que me está diciendo de Huracán, del 4-4-2 deduzco que para usted no importan los esquemas sino el tipo de jugadores con los que se dispone…
OL: Si tenés buenos jugadores e inteligentes y que saben cuál es la función que tienen que cumplir y qué hacer en cada circunstancia, en cada jugada, es una cosa diferente y según en el sector de la cancha donde lo hagas. El jugador que entiende eso, se le hace mucho más simple. Y lo otro que tienen que tener es la precisión, se perdió la precisión.
Nosotros éramos muy precisos, tocábamos en velocidad y bien. No perdíamos la pelota, nos daba vergüenza perderla fácilmente.
ENT: Usted nombró el partido con Perú, sin entrar en la bajeza de que estuvo arreglado y hablarlo así a la apurada ¿cómo lo vivió usted por dentro? ¿Argentina estaba en condiciones de golear a Perú?
OL: Hay dos circunstancias diferentes. La de Perú que había perdido toda la expectativa contra Brasil tres días antes, había quedado afuera, no tenía ninguna posibilidad ni ganando por muchos goles, jugaban y se iban.
Y nosotros que teníamos toda la motivación de querer llegar a la final. De todas maneras no era fácil hacer 4 goles, se hicieron 6 y pudieron ser 8. No hubo nada de todo eso que se dijo.
El estado de ánimo era distinto el de un equipo al del otro y la superioridad fue muy grande.
Nosotros, cuando estábamos en preparación, jugamos en Perú y le hicimos como 4 goles, creo que por Abril.
(Se refiere al partido que Argentina le ganó a Perú por 3 a 1 en Lima disputado el día 23/03/1978. Los goles fueron convertidos por Luque, Passarella y Houseman. Ya en el primer tiempo Argentina ganaba 3 a 0)
ENT: Y en cancha de Boca también se le había ganado, ¿no?
OL: Y en cancha de Boca le ganamos fácil también.
(Se refiere al encuentro que Argentina le ganó a Perú por 2 a 1 el 19/03/1978 con goles de Houseman y Pagnanini)
Y ahí estaban las dos selecciones con el mismo estado de ánimo, preparándose para el mundial.
En esta circunstancia ellos ya estaban eliminados, con los bajones anímicos que te produce eso. Y nosotros con todo el empuje de querer llegar. Antes de salir, había jugadores con mucha ansiedad, es lógico. Dijimos: “no pensemos en que tenemos que hacer 4 goles, pensemos en que tenemos que jugar bien y ganarlo”, porque te inhibís vos mismo. Podés ganar 1 a 0, 2 a 0, 3 a 0, si después no llegás, no llegás cuando terminaste. Era entrar con esa mentalidad.
A los 10 minutos ellos tiraron un tiro en el palo, la pelota le rebotó a Fillol y le quedó a él, después una escapada de Oblitas que la tiró cruzada y pasó cerca.
Después empezamos a agarrar la pelota y a dominar nosotros hasta que viene la apertura con el gol de Kempes.
ENT: En ese partido usted tuvo una gran actuación. ¿Cómo lo recuerda?
OL: Lo recuerdo como lo mejor porque realmente participé mucho, jugué con mucha precisión, llegaba a tirar paredes, era un delantero más cuando atacábamos y cuando nos atacaban ellos trataba de estar cerca de Gallego para defender. Yo lo recuerdo muy bien. Mirá, hay un muchacho amigo, un inglés con quien nos vemos seguido, que el tío de él era un historiador de fútbol, vivía en España, y me dijo, porque yo no tengo el casette de ese partido, que yo ese día toqué 72 veces la pelota y que fui el jugador que en un partido de un mundial tocó más veces la pelota. Cosa que yo no puedo corroborar porque no lo vi.
ENT: Y más en un partido de esas características…
OL: Era un partido decisivo donde la pelota en algunos momentos parecía más pesada de lo que era. Yo tuve la lucidez y la tranquilidad que necesitaba por las circunstancias y me tocó jugar bien, hacer bien los pases, acompañar, jugar un buen partido.
ENT: Omar, mucha gente piensa que esa selección jugó mejor antes y después del mundial que en el propio mundial, ¿usted qué opina?
OL: Jugar un mundial no es lo mismo que jugar partidos amistosos, no es lo mismo que jugar eliminatorias. Nosotros no tuvimos eliminatorias para ese mundial.
El mundial es jugar el partido máximo, cada partido es ganar o quedar afuera. Son finales en donde el jugador siente esa presión.
Después del mundial se jugó muy bien, hasta el otro mundial, todos los partidos amistosos fueron buenos. Pero ya había una libertad en el ánimo, ya se había salido campeón.
Acá el tema era: ¿podremos llegar a ser campeones? ¿Llegaremos? ¿Hasta dónde estaremos? O sea, todas incógnitas que se iban dando paso a paso en cada partido. Y bueno, llegamos al sueño máximo que es campeones del mundo.
ENT: ¿ Cuál fue el momento en el que usted dijo:” bueno, acá llegamos a la final”?
OL: Con Perú, pero después en el segundo tiempo, eh! Ya cuando terminó el primer tiempo, el ánimo en los vestuarios era totalmente diferente, tuvimos la suerte de hacer el segundo gol en el último minuto del primer tiempo. En el vestuario la cosa era: “vamos que podemos”. Y fuimos una tromba en el segundo tiempo.
Cuando entramos a jugar el segundo tiempo sabíamos que estábamos a un paso de jugar la final y que lo lográbamos.
ENT: Omar, y yendo a la final misma, le hago tres preguntas en una, usted entra en el segundo tiempo por Ardiles, ¿cómo vivió el partido? ¿Qué pensó cuando hizo el gol Holanda? ¿Qué sintió en el tiro en el palo de Rensenbrink y antes del alargue?
OL: Los momentos previos a una final son difíciles. Si bien nosotros veníamos de hacer 6 goles, sabíamos que Holanda era un equipazo, tenía unos jugadores bárbaros, fuertes y con todas las variantes. Sólo les faltaba Cryuff y Van Hanegem del gran equipo del ´74.
Pero teníamos confianza en nosotros porque estábamos bien y había que jugarlo. Pero sabíamos que era durísimo.
ENT: En el segundo tiempo justo cuando usted entra, ¿siente que el equipo se retrae?
OL: Pasan dos cosas en el segundo tiempo: una, ellos van perdiendo y entran a presionar y ponen a Naninga, sobretodo para tener un hombre más en el área y empezar a llegar con centros, al final les dio resultado porque empataron de esa manera. Entre el empujar de ellos y nosotros que fuimos retrocediendo tratando de conservar un poco ese uno a cero y salir de contra, pero no lo pudimos lograr. Hubo jugadas de gol como para aumentar hacia el dos a cero, no las concretamos. Y hubo algunas que sacó Fillol también. Le sacó a Rep, el número nueve, una pelota impresionante volando.
Si hacemos el 2 a 0 creo que se termina porque ahí el apuro de ellos iba a ser mayor y nosotros teníamos jugadores como para contragolpear muy bien. Pero nos empataron. Y ahí se puso difícil. Tuvimos 4 o 5 minutos de incertidumbre donde no agarrábamos la pelota, donde estaba para cualquiera. Cuando nos empatan faltaban 12 minutos para terminar el partido. Después empezamos a reaccionar, a llegar al área de ellos un par de veces y es cuando, faltando dos minutos porque yo miré el reloj, llega el tiro en el palo, a Rensenbrink se le queda muy abierta, la cruza y pegó en el palo.
HUBO UN SILENCIO!!! EL ESTADIO QUEDÓ MUDO. PARECÍA QUE NO HABÍA NADIE. Y había como 100.000 personas en la cancha. No se veían los pasillos de la cancha de River. Se jugó dos minutos y terminó.
ENT: ¿Y en el alargue qué pasa? ¿Qué les dice Menotti?
OL: Por un lado pensamos: “si no nos hicieron ese gol, hoy tenemos un día para ser campeones”, para aprovechar al máximo. Él nos motivó y nosotros también nos entramos a hablar, a darnos ánimo y a levantar la moral. Y salimos esos primeros 15 minutos. Hicimos el 2 a 1.
ENT: ¿Tenían más resto que Holanda?
OL: Sí. En el alargue, en los 30 minutos corrimos mucho más que ellos. Y les pudimos hacer más goles. Porque ahí sí que ellos ya no llegaron al gol. En el alargue no hay jugadas de gol para ellos. Nosotros llegamos al 2 a 1 ya dominándolos y seguimos y seguimos y hubo otra de Bertoni y otra de Houseman también. Pudimos hacer más goles. Con el 3 a 1 yo me quedé más cerca de Gallego, dijimos “que de Kempes en adelante ataquen, nosotros vamos a tenerla…”
ENT: Omar, ¿y la pelota?
OL: La pelota era un lindo recuerdo eh! Me quedé con la de Perú.
A la de la final se la quise agarrar al árbitro pero no pude, yo sabía que se la iba a llevar, si la agarro me tienen que correr. Hubiese sido un lindo recuerdo.
ENT: ¿Qué cosas le aportó Menotti a su juego?
OL: Él me ayudó a convencerme de las condiciones que yo tenía. Yo las tenía y las veía pero siempre quise escuchar también a un técnico decir las palabras que decía César. Cuando lo escuché a él por primera vez dar una charla en Huracán dije: “estas son las palabras que yo quería escuchar”. Como que yo tenía adentro esas cosas, ese pensamiento del fútbol pero que no encontraba eco en alguien que estuviera en una posición de técnico como para decir “estoy en el camino indicado”. Y eso fue uno de los factores fundamentales que me dio.
De jugar la pelota tranquilo, si hay que jugar para atrás hay que jugar para atrás porque si está de espalda es más difícil elaborar, todas esas cosas, a veces los técnicos le ponen una presión al jugador que lo hacen jugar para adelante sí o sí, si vas para perder la pelota es preferible jugar para atrás para volver a empezar y seguir manejándola. Cosas así, ¿no? Y siempre el cuidado de la pelota. El “ustedes saben, cuídenla y juéguenla” Te motivaba bien.
ENT: ¿Usted siente que hubo una manipulación de su figura como técnico?
Porque se lo vinculó con el taquito, la galera, el sombrerito, casi intrascendentes, pero en realidad, y por lo que usted me estuvo diciendo, esa selección encontró una gran dinámica, estaba bien preparada físicamente, etc.etc.
OL: Un ritmo importante, era un equipo que metía en toda la cancha, fuerte, defendía y atacaba, le gustaba atacar porque tenía características de jugadores con buena pegada, con buen trato de pelota. Pero cuando había que defender había que defender y se metía. Fue un equipo muy compacto, muy solidario.
Ahora después, a pesar de que llevó unos jugadores bárbaros al ´82, no pudo tener una buena actuación argentina, por lo menos no pudo llegar hasta los cuatro primeros, estar ahí en un mundial es bueno. Entonces no pudo lograr eso y después con equipos no tuvo grandes éxitos, pero a veces no encontrás tampoco los jugadores adecuados para lo que vos pensás. No es que él se haya quedado en el tiempo, simplemente no encontró eco en los jugadores. Él era muy claro para hablar, nos decía 5 palabras y estábamos en condiciones de entenderle 6 o 7, tanto en Huracán como en la selección. Sabíamos como trasladar ese mensaje al juego. Esa es una diferencia.
ENT: ¿Será que el jugador de hoy no cree en ese discurso?
OL: El jugador de hoy muchas veces no sabe qué es lo que tiene que hacer. Son muy pocos los que leen bien el partido y pueden llegar a hacer una modificación dentro de la cancha. La mayoría se la pasa mirando al banco permanentemente. Esperando un mensaje del banco. Cuando estás en la cancha, el técnico está esperando que vos resuelvas. Nosotros no mirábamos al banco. Esa es la diferencia entre el fútbol de antes y el de ahora. Y que los equipos antes tenían 5 o 6 figuras cada uno.
Los muchachos de hoy se puede decir que no llegan a jugar 3,4 años en un equipo, que son vendidos jóvenes, entonces no pueden llegar a esa madurez. Un técnico no los puede tener un tiempo apropiado. Si seguimos así, las selecciones juntándose siempre a último momento, vamos a estar con problemas, dependiendo de la inspiración del jugador en su momento y nada más. La AFA tiene que implementar algo parecido a lo del ´78, tiene que pensar en tener la base de los jugadores trabajando. Yo sería de la idea que ya en Junio del 2009 no se pueda transferir ningún jugador al extranjero hasta después del mundial. Esos jugadores tienen que jugar acá. Es un año donde todos tienen que hacer el sacrificio.
ENT: ¿Recuerda su primer partido en la selección?
OL: El primer partido que jugué fue en la cancha de Boca en la serie internacional, con Polonia. De los siete partidos, jugué en cinco de esos. Ganamos 3 a 1. Partido muy bien jugado, bárbaro. Me tocó entrar en el segundo tiempo a los 10 minutos y la verdad que jugué bárbaro, la prensa me calificó bien.
ENT: ¿Y qué siente haber sido y ser hoy campeón del mundo?
OL: Ganar un mundial es el anhelo de todo jugador de fútbol, es lo que soñás cuando sos chiquito.Ves un partido por televisión siendo un pibe y decís: “¿alguna vez podré estar ahí?” Y también te pasa con el club, porque empezás en novena o pre-novena y decís: “¿alguna vez estaré en tercera?” Y con el tiempo llegué, y después primera.
Llegar a la selección es lo máximo, jugar un mundial es lo mejor que te puede pasar y ser campeón es el sueño cumplido totalmente, es la satisfacción total. Sobretodo en un país futbolero como Argentina donde pasaron figuras grandísimas acá y en todo el mundo, Di Stéfano, Sívori, por nombrar alguno. Figuras de todas las épocas y no pudieron ser campeones del mundo. Nosotros somos 43 privilegiados, tanto nosotros como los del ´86, somos 43 porque Passarella estuvo en las dos listas, eran de 22 en ese momento. Le estamos agradecidos al fútbol porque nos dio esa gran alegría.
